Cocina para 2

Cocinar para un ser querido es uno de los actos más bonitos que hay, y teniendo en cuenta que va a ser San Valentín, es una excelente ocasión para darse un homenaje y sorprender a nuestra pareja con un delicioso ágape.

En casi todas las casas siempre hay una persona que se encarga de cocinar para los demás miembros de la familia, con lo esclavo que resulta eso, todos los días del año, preparar menús distintos, encargándose de la compra…Por eso estas ocasiones son ideales para “dar libre” al encargado de estas tareas cotidianas y ponerse el delantal, pues cocinar platos sencillos no es tan complicado; sólo es cuestión de ponerse y pasar un rato entretenido.

Organice una velada o almuerzo íntimo, decorando la mesa y creando ambiente. Esto se consigue con una iluminación apropiada, acompañada de unas velas, la música ha de ser suave y escogida, pues cenar escuchando a Deep Purple no invita a la charla.

Una buena comida, servida en una mesa bien montada, con unas buenas copas de cristal, menaje impoluto y un mantel bien planchado, sabe mejor.

Póngase sus mejores galas y tenga preparado algún detalle extra para “rizar el rizo”. Pero antes ha de preparar la comida y no es cuestión de ponerse a freír buñuelos en el último momento y dejar a su invitado solo en la mesa.

Un platito de jamón ibérico, del bueno y una manzanilla, abren el apetito. Para comer a medias: ostras, gambas o unos humildes mejillones, resultan apropiados para empezar.

¿Carne o pescado? Las dos opciones son correctas, pero evitaremos platos muy pesados. Un pargo de un kilo es más que suficiente para dos. Si lo hacemos al horno, nos permite sacarlo en la misma fuente a la mesa. Si la opción es la carne, un curry especiado de cordero o ternera, puede resultar apropiado si es usted amante de lo exótico y de los sabores pronunciados.

En cuanto al postre no hay discusión: fresas (que ya están en sazón), con un toque de pimienta o chocolate; una mini fondue resulta sencilla y deliciosa.

Regaremos todo esto con champagne, “of course”, la bebida romántica por excelencia. No hay que reparar en gastos cuando se trata de nuestra pareja, pues nadie se lo agradecerá más.

« El amor es tan importante como la comida, pero no alimenta » Gabriel García Márquez